Decirte adiós era lo ultimo que yo quería hacer aquella tarde de verano. Pero sabia que tendria que hacerlo. Lo supuse desde antes de conocernos, me decia "bien, igual dices hola, igual dices adios" Pero contigo aprendi que un "hola" no es lo mismo que un "adios". Los segundos son mas dolorosos (arden). Y aunque estaba conciente de que la despedida llegaria, prefería ignorarlo, aplazar la alarma del adios.
Con todo y sus males, me vi forzada a aceptar la despedida de buena gana, no era muy doloroso (no dolia si quiera en aquel entonces). Tal vez era porque el recuerdo estaba fresco. Porque sabia que podia darme la vuelta y correr hacia a ti y tu estarias ahi, quizas algo desconcertado pero ahi estarias.
Y hoy estas aqui , una primavera , un verano y empieza el otoño... y seguramente invierno lo pasare contigo .
Te quiero.
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