Lo tenía todo muy bien calculado: conocía el número de pasos, la hora exacta, incluso tenía memorizado el guion correcto, tenía todo esquematizado de una manera increíble, era una estratega de primera, totalmente certera y sobre todo infalible.
Había estudiado largo tiempo su objetivo, tenía lo necesario para triunfar y conquistar, pero había algo que olvidaba todo el tiempo: Emprender lo planeado, y peor aun, había aprendido a tolerarlo.
Su problema era:
Que amaba lo imposible y repudiaba el riesgo, así que había aprendido a amarle sin que estuviera presente, había aprendido a amarle en su mundo de fantasía, huyendo permanentemente a la realidad.
— Planes sin cumplir; Pensando en voz alta
Que amaba lo imposible y repudiaba el riesgo, así que había aprendido a amarle sin que estuviera presente, había aprendido a amarle en su mundo de fantasía, huyendo permanentemente a la realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario